¿Merece la pena aprender a dibujar ahora que existe la IA?
18 de febrero de 2026 - 8 min read
En esta sección encontrarás un índice con los temas tratados en el artículo.
Esta es una pregunta que he visto en foros y redes sociales, lanzada al vuelo por jóvenes que tienen interés en crear obras creativas, pero que se encuentran de frente con la barrera de un duro aprendizaje. Porque admitámoslo, el aprendizaje del dibujo es una tarea mental muy dura que afecta a la autoestima de quien busca alcanzar un nivel alto. Es muy difícil separar el ego del resultado final de un dibujo, y aprender a ilustrar requiere estudiar el mundo, conocerlo, entenderlo y abstraerlo. Compararse con otros es inevitable, y por lo que he vivido y he visto la gran mayoría sufren el no alcanzar a sus ídolos. Al fin y al cabo, es un arte que depende de nuestra propia habilidad. ¿Por qué no conseguimos llegar?
Aquí es cuando sale la palabra “talento”, y las excusas para autoconvencerse de que no tenemos el control de nuestros resultados. Pero eso no es más que una ilusión que nos ayuda a rebajar la tensión y la culpabilidad. Pero he aquí, que el talento como tal, exista o no, solamente implicaría la facilidad en la evolución del aprendizaje. La realidad es que cualquiera, hasta el más torpe, solamente tiene que practicar tantas horas como necesita el sol cruzar el horizonte cada día. Requiere estudio, requiere sacrificio, requiere esfuerzo. Es un aprendizaje muy duro, que no ofrece recompensas inmediatas, que conforme vas aprendiendo tu resultado te está diciendo que no lo alcanzas. Y he aquí el reto mental de ver el mínimo progreso como algo positivo y no rendirse nunca.
Y no acaba ahí, es una carrera de fondo en la que no puedes parar. En cuanto paras, la habilidad se retrae como una flor marchita. Hay que regar esa habilidad cada día. Porque no hay mayor frustración que ver el empeoramiento del dibujo tras meses de inactividad, lo digo por experiencia. Dicho todo esto, ahora tenemos un contexto sobre el que trabajar esta idea que te traigo. ¿merece la pena aprender a dibujar ahora que la IA lo hace por ti?
La IA como atajo para quienes quieren ser dibujantes
Han salido un montón de IA generativas que crean imágenes, ilustraciones con todo tipos de estilos, robados por supuesto, de otros autores. Estas IAs ofrecen lo que mucha gente quiere, tener resultados más o menos aceptables, aunque podemos cuestionarlos, de una manera fácil y rápida a partir de lo que le solicitamos. Es decir, es posible saltarse todo el duro proceso de aprendizaje e ir directamente a tener resultados. La corriente general es apropiarse de la autoría de la imagen hecha por parte de la máquina, asumiendo que el autor es quién hace el prompt. Si ponemos en una balanza aquellos que saben hacer un oficio respecto a los que no, siempre tendrán más peso y habrá más voces por parte de los que no saben hacer el oficio, es por eso que se generaliza que hacer un prompt vale más que la obra final.
Hay varios frentes abiertos aquí, los hay que usan la IA para obtener resultados inmediatos, hay gente que usa la IA para aprender y hay gente que la usa para perfilar o retocar sus resultados. Empecemos por estos últimos.
El uso de la IA para ajustar y retocar imágenes finales.
Veo a profesionales con alto nivel que se han resignado a la consigna de “ha llegado para quedarse y si no la usas, te quedas atrás”. No son muchos, pero son los suficientes como para llamar la atención. Su punto es entendible ya que ven cómo su trabajo se ha tambaleado debido a esta irrupción de la IA generativa. Su punto de vista es hacer todo el trabajo como hacían, pero usan la IA para hacer pequeños arreglos o realizar tareas pesadas, como por ejemplo el añadir el color base. A mi modo de ver, no comparto esta visión productiva del arte. Ya sé que al final estamos tratando un producto que va asociado a otro en muchas ocasiones, como videojuegos, juegos de mesa, programas televisivos, etc.. pero añadir la IA en el proceso no es agregar valor, es reducirlo. La IA no es una herramienta de dibujo digital como nos dicen, es un sistema que trabaja por ti, que nos venden continuamente como que es mejor que el ser humano, algo altamente cuestionable.
En mi opinión, creo que en este punto es el que mayor debate podemos tener al compararlo con otras herramientas.
¿Es útil aprender dibujo usando la IA?
En un foro un chico preguntaba, ¿por qué no usar la IA como profesor de dibujo?, y a pesar de que obtuvo respuestas obtusas y enfocadas en otros temas respecto IA vs Arte, la clave es la siguiente. ¿Querrías aprender de un maestro que no domina su maestría? La IA produce ilustraciones que, a primera vista pudieran parecer espectaculares para ojo inexperto, pero que están llenas de fallos, de decisiones arbitrarias, de dejes de otros autores, etc. Se hizo un experimento muy interesante que fue solicitar a una IA que rehiciera una misma imagen sin cambios, solamente reproducirla. Cada versión tenía un cambio a la anterior, hasta el punto de que tras muchos intentos la imagen era otra cosa completamente diferente. Se ha visto que sus resultados son peores a los que ya existen. No tiene en cuenta muchísimas cosas como composición, teoría del color, control anatómico real, etc.
Por lo tanto, aunque puedas pensar que una imagen generada con IA es mejor que el arte que tú haces, no es un buen sistema de aprendizaje porque aprenderás de “algo” que carece de los conocimientos, o al menos no los aplica, más básicos del arte. Porque no solo se trata de saber dibujar la manzana, sino de entenderla. Aprender mirando del resultado de una IA te llevará a aprender errores que luego son difíciles de corregir y por supuesto, sin personalidad.
Nuestro primer profesor debe ser la naturaleza, y una vez tengamos cierto dominio, buscar otros autores que nos gusten para ver como resuelven algunos problemas, adquirir el conocimiento y adaptarlo a nosotros mismos. De esa manera dibujaremos mejor y tendremos personalidad y alma en nuestro resultados.
Generar resultados desde el minuto uno con la IA
Por desgracia, nos ha pasado como en el cine hollywoodense. Los efectos especiales y los fuegos artificiales han superado el interés de contar una buena historia. Mucha gente se lanza a crear ilustraciones desde cero con la IA, y colgándose la medalla de ilustrador. Deciden saltarse por completo todo el proceso. ¿Para qué voy a aprender algo si la IA me lo da solo con pedirlo y “gratis”? He visto de todo, gente creando webcómics, libros de ilustración de fantasía, hasta libros de arte de autor con sus resultados de IA.
Hay una IA que si dibujas muchos de palo, y le añades un prompt te lo convierte un una ilustración, llamémosle profesional, y la gente está entusiasmada. He aquí nuestro verdadero problema, ya no hace falta esforzarse para tener una habilidad. Ya no hace falta entender el mundo desde una mirada artística. Ya no hace falta tener sensibilidad hacia el color, los matices y las expresiones. Ahora cualquiera, sin esfuerzo, puede hacer imágenes desde interesantes a inútiles, y saturar internet con todo ello.
No se trata de meritocracia, ni de envidia, ni de celos. Se trata del avance y conocimiento del propio ser humano como especie.
Entonces, ¿merece la pena aprender?
Respuesta corta, sí. Merece la pena aprender. Si solo buscas dopamina, likes, y no crecer como individuo, la IA es tu solución. Pero si quieres crecer como persona, conocer la naturaleza de las cosas y sobre todo, transmitir un mensaje personal sobre tu visión del mundo, expresarte, aprende a dibujar. Y da igual si dibujas pitufos, unicornios o la mona lisa, no se trata solo del resultado final, se trata del proceso. En esta cultura de producir hasta morir, del “no duermas porque otro está produciendo”, de la culpabilidad que se nos impone al descanso o al crecimiento intelectual, es necesario encontrar nuestros momentos. Alguien que usa la IA querrá competir contigo, y seguramente gente sin gusto compre sus productos o servicios, pero si tu sabes hacerlo sin necesidad de herramientas, siempre irás un paso por delante, porque darás calidad, valor, personalidad, creatividad, mensaje, y sobre todo, humanidad.
Si te gusta dibujar, si quieres plasmar ideas y conceptos en imágenes, remángate y aprende a dibujar. Es un camino duro, pero cuando llegues al punto en el que te sientes cómodo/a, será una experiencia maravillosa. No hay nada más bonito que ser capaz de admirar hasta el más pequeño detalle de algo insignificante dentro de un todo. No se trata de envalentonar tu ego, se trata de trascender.